Poema de Araceli Lacore
A 300 kilometros un patio
tallos hojas pétalos
siempre en la oscuridad
sobre la tierra anochece blanco
cantan tristes los grillos
un niño canta con ellos
mi vieja fríe milanesas
en la esquina del recuerdo
relincha en mí una furia
honda tan honda
como el pozo en donde está enterrado el perro
del que la vieja supo ser dueña
también relinchan los vecinos
montados unos a otros
garrapatas asquerosas
una cerda
una flor bordada en un mantel
un pato con dos colas
grita un pez
a la orilla del Callvú donde no crecen las flores
crecen las botellas los caracoles
gritan desde sus conchas
que les den agua
que los tiren al mar
que les corten el pasto
a las hadas doradas del fondo
y les consigan marineros a las sirenas del Callvú
que las besen que les quiten las botellas de sus colas
sirenas de agua de arroyo
tintas sin mar
el Callvú no es mar o río y sin embargo
la correntada se come lo que encuentra
gente sobre todo
a la gente y sus sentimientos
y qué bueno porque a veces
la gente necesita
que le coman los pensamientos
es decir: yo tengo un pensamiento y quiero olvidarlo
vengo al Callvú y se me pasa todo
vuelvo a mi patio y vuelve el sentimiento
y vuelvo al Callvú y se me pasa todo
y les digo a las sirenas: tomen chicas mis sentimientos
¡Enredarlos en sus cabellos!
tomen chicas este nombre
entiérrenlo en el fondo del Callvú
así nunca más
nos va a hacer llorar.
© Araceli Lacore
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