13/7/20

Poema de Clelia Bercovich




Qué  saco de piedras en mi espalda
qué rodillas
las que no se arrodillaron.
qué lejanía          Qué estafa de la palabra
                 qué poder
el de las células.

Un muñeco robótico golpea una y otra vez
el hielo del miedo petrifica el aire

Qué ceguera
no darme cuenta de que es el viento
( nadie más que el viento )
el que mueve los molinos
No darme cuenta de la prescindencia
en el movimiento  de las pesadas ramas.
y que la luz cuida
sólo lo que ilumina.

Qué tardía esperanza no invocar el goce
No llamarlo gritando.

© Clelia Bercovich

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4 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

bueno descubrirse aún tadíamente y permitirse gritar, y decirlo con profundidad y tanta belleza! susana zazzetti

13 de julio de 2020, 16:05  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Cuántos llevan sacos de piedras entre sus vértebras, abrazo, Catalina

15 de julio de 2020, 14:14  
Anonymous Anónimo ha dicho...


Bello poema, Clelia, como todo lo tuyo! Teresa Gomez

18 de julio de 2020, 16:29  
Blogger Marta Raquel Zabaleta ha dicho...

Profundo y trascendente. Abrazos

24 de julio de 2020, 15:12  

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