15/5/20

Poema de Patricio Emilio Torne



UNA MANO LAVA LA OTRA
-A “La Agustina” en su cumpleaños-

Pasado el tiempo, antes de que este nos aleje
definitivamente, conservando la gracia
y las deudas de lo filial, te despojé
del lugar sagrado donde sólo eras madre.
Ambos aprendimos,
no sin traumáticas desavenencias,
a cumplir otros roles.
Fue cuando el cielo se nos vino encima
y no hubo brazos con que sostenerlo.
Entonces fui tu hermano,
el padre cambiando los pañales,
limpiando las escaras,
peinándote con una delicadeza imposible
de ser imaginada,
dándote el carmín para los labios,
la sombra de los párpados, para que sigas
disimulando y atravieses los soles de la siesta,
así verte radiante con tu corona de indulgencias.
La ternura como un gusano
adaptándose a las formas de tu cuerpo,
adaptándose a las necesidades,
el cansancio imposible de ser evitado,
el dominio que me volvió implacable
a la hora de vengar aquellos excesos
en el estado matriarcal,
un acto que mi hizo santo mientras perdonaba
y pedía perdón.
Una revolución en la patria potestad.

© Patricio Emilio Torne

4 comentarios:

Blogger Leonor Mauvecin ha dicho...

Muy buen poema Patricio. Me conmovió

17 de mayo de 2020, 1:31  
Blogger Silvina Vuckovic ha dicho...

Brillante. Abrazo

18 de mayo de 2020, 11:03  
Blogger Cristina Ramb ha dicho...

Cuando la vida gira, los roles cambian y se perdona y nos perdónanos. Bellísimo texto. Gracias

19 de mayo de 2020, 19:42  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Los viejos traumas son de difícil superación pero el tiempo y el perdón ayudan y reconforta. No es fácil el camino, lo sabemos. Muy bien escrito en este relato, ese proceso. Saludo desde Córdoba, Alfredo Lemon

24 de mayo de 2020, 17:03  

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