5/11/19

Poema de Guillermo Siles




SEGUNDO

Apartado de la siembra
vislumbró la vida en calles
de un ruinoso pueblo.
Lo vi de lejos en la infancia
regresar por las tardes
remontar el sembradío
de la casa pobre en los veranos.
Guardo la visión de su casilla
de las botellas verdes
acumulándose a un costado.
Oigo con claridad su voz
grave y entonada
yéndose en el vaho de algún terciado
en lo que dura la armonía
de valses y tangos melancólicos.
Lo oigo soñar y nada más
porque el trabajo
era asunto de idiotas o burgueses.

En la vejez mi abuela
quiso retornar a su pueblo,
tal vez rescatar a aquel hermano.
Así el abuelo construyó la casa
la casilla para cuidar de él
de aquella fragilidad que nadie nombra.
Se murmuraba acerca de traiciones,
de una mujer, de un jabalí en una cacería,
del bastón y la renguera…
trazos de lo incierto.

Cuando la tarde se precipita 
sobre la música de un tango
imagino el resplandor entre las flores
las sombras donde suena un vals  
para Segundo.

© Guillermo Siles

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