4/8/18

Poema de Celina Feuerstein



acurrucada bajo la manta
dejo salir el frío
y veo
llegando desde algún sitio
los ojos tibios de mi abuela
celestes como el cielo
su piel tan blanca
alta y maciza
rubia como los polacos
de la Galitzia
hoy Ucrania

no sé por qué ahora sus ojos
y la ternura de mi abuelo
en su cuerpo pequeño
la cabeza calva y suave
la dulzura
de su mirada
bajo mi manta

mi abuelo el relojero
mi abuela la que guardaba
recetas maravillosas
de manjares
viajaron para verme
y me dicen:

entre la memoria
y el olvido
hay un hilo
como de barrilete
que vuela y se va lejos
o baja
y se acerca
  

© Celina Feuerstein

6 comentarios:

Blogger Mónica Angelino ha dicho...

Así es, !hay un hilo!

Besosss

5 de agosto de 2018, 14:14  
Blogger claudia tejeda ha dicho...

Hermosos los ojos que te dejó esa abuela, ojos de mirar su recuerdo con poesía.
Bellísimo.
Abrazo

Claudia

5 de agosto de 2018, 21:13  
Blogger Adriana ha dicho...

Tierno, melancólico y muy poético. Gracias. Un beso. Adriana Maggio (Dirbi)

5 de agosto de 2018, 23:43  
Blogger Clelia Bercovich ha dicho...

Dulce memoria guardada, palabras que iluminan el camino. Bello poema.

clelia

6 de agosto de 2018, 4:49  
Blogger Celina Feuerstein ha dicho...

Gracias a todos por sus palabras, son una caricia, un mimo 😍

6 de agosto de 2018, 21:02  
Blogger irene marks ha dicho...

Hola: en este poema hay una ternura que comienza con ese "acurrucada bajo la manta" y sigue con la memoria de los abuelos, con mucha naturalidad, como en los momentos de vigilia. La lectura también puede variar, de acuerdo con la situación de quien esté bajo la manta. Sin embargo, en todas las interpretaciones( ya hable una mendiga que duerme a la intemperie o la habitante de una casa en su dormitorio) la memoria es también una manta que abriga a quien añora con dulzura. Un gran poema Irene Marks

13 de agosto de 2018, 9:40  

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