3/8/18

Poema de Alicia Márquez



PELICULITA

Él está sentado en un bar.
La ventana da a la calle.
La luz entra como una cachetada
sobre las cosas.
Él toma su café y mira distraído la marea.
De repente, pasa ella, muy apurada.
Flash back de los dos, jóvenes y enamorados
en el secundario.
Quizás la luz es sepia, quizás tiene esa tonalidad violenta
de las viejas películas en color que pasan en la televisión.
Vuelve la escena al café.
Él se para y quiere salir.
El dueño del café le grita que le pague,
sospecha que lo va a clavar.
Él busca desesperado en sus bolsillos, saca plata,
la deja sobre la mesa.
La puerta. Una mujer quiere entrar, él tiene urgencia, pero
es amable. La mujer pasa. Él sale.
Ella para un colectivo.
Cruza una ambulancia. También tiene urgencia
y por eso usa la sirena.
Él grita.
Ella no lo escucha.
Ella se sube al colectivo.
El humo cubre la pantalla.
Ella se va.
Él se queda.
Fin.

© Alicia Márquez

5 comentarios:

Blogger Clelia Bercovich ha dicho...

Completo. Toda la historia. Y bello con final abierto? No.

un abrazo hermosa
clelia

3 de agosto de 2018, 23:29  
Blogger Anamaria Mayol ha dicho...

Me gustó mucho Abrazos

6 de agosto de 2018, 17:03  
Blogger Leonor Mauvecin ha dicho...

Como siempre la realidad traspasa tu poesía . Gracias

12 de agosto de 2018, 23:51  
Blogger irene marks ha dicho...

Hola Alicia: en tu poema cinematográfico el desencuentro parece ser obra de la rueda del destino, ya que pese a los esfuerzos, los amantes no logran unirse. Es como esas frases orientales:"Estaba escrito".
Buenísimo Irene Marks

13 de agosto de 2018, 9:43  
Blogger Olga Liliana Reinoso ha dicho...

Frontalidad cinematográfica.

18 de agosto de 2018, 13:36  

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