11/7/18

Poema de Marta Díaz



LATITUD 

En el camposanto
la lluvia libera
a los demonios de la
                         soledad.


La flor
- cual un arlequín de fuego-
se abre lujuriosa
ante la caricia
              húmeda.
Su útero
despojado de aromas
es un puñado de
                    olvido.


Sentada junto a mis muertos
me guarezco del tiempo,
mientras la nostalgia
en un extraño
               rictus
atenaza su espíritu
a una gárgola de metal.


© MARTA DÍAZ
 (El Mar que habita en mí/ imagen de internet, enviada por la autora)

1 comentarios:

Anonymous Marta ha dicho...

Muy agradecida querido Gustavo. Bendiciones!

11 de julio de 2018, 15:01  

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