17/6/16

Texto de Víctor Hugo Valledor

                          

Durante las noches de plenilunio el cuerpo se le hacía un ovillo de danzas.
Solo la luna podía juzgar aquella macabra función de lentejuelas y fuego.
Solo los astros más lejanos pudieron  estar cerca por primera vez desde su nacimiento.
En una frenética instancia de poderes ancestrales el cuerpo era una cuerda tensa que emitía destellos ovales.
Durante las noches en que el mar se fuga de la tierra para ser aire, ya no danzo ni su cuerpo estaba allí.
Descubrir los actos mágicos nos condenan a la tristeza.


© Víctor Hugo Valledor

2 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

" el cuerpo era/ una cuerda tensa" magnífica forma de manifestarlo. muy bueno tu poema. susana zazzetti.

17 de junio de 2016, 12:16  
Blogger Unknown ha dicho...

Gracias amigo, por la publicación del poema... un honor participar de este espacio. Un abrazo grande.

17 de junio de 2016, 16:12  

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