3/5/16

Poema de Griselda Rulfo

           

 “Toda yo alambrada
recogida por los muslos…”
Gladys González. 


Las púas de la corona
que envuelve mi cuerpo
dejan rastros sangrientos
        en la piel. 

Los muslos prietos
se llenan de señales. 

Soy un abstracto
sin lienzo
que te espera
- muerte –
para liberar la carne,
que cobija mis huesos,
       y se desencaja cada día.


© Griselda Rulfo
Imagen enviada por la autora del poema

9 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

la fuerza increíble de tu palabra, tan entera.
susana zazzetti.

3 de mayo de 2016, 12:18  
Anonymous Anónimo ha dicho...

IMPOSIBLE no sumarse al comentario de Susana sobre la fuerza ejercida sobre la carne tierna. El ser parece haber sido arrojad0 al duro pavimento por el alambre desgarrador que liberará la carne arañada, rasgada. No sé si este yo vivió siempre alambrado, pero tal vez prefiera el esqueleto desnudo de la muerte. Dolor, de un inocente sin duda, pues está coronado de una manera especial.A la carne la seca el sol. PASIÓN, MUERTE Y EVANESCENCIA. Bello en su filo y extraño en la escritura de una profesora de Educación Física, para la cual la libertad de cuerpo es la salud de su alma. Bello también el intertexto de Gladys. Besos agradecidos

3 de mayo de 2016, 21:03  
Blogger Josefina Fischer ha dicho...

Filosas palabras, tiembla cada célula de eesta cobija que llamamos cuerpo...
Muy bueno!
Felicidades !!!!

4 de mayo de 2016, 13:06  
Blogger Delia Checa ha dicho...

Poema intenso de muchísima fuerza. ¡Muy bello!

4 de mayo de 2016, 17:20  
Blogger Marta Raquel Zabaleta ha dicho...

Me expresa por entero,Gracias!

7 de mayo de 2016, 15:23  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Bravo, Griselda!! La palabra precisa es un don en la poesía.. Fabiana León

7 de mayo de 2016, 21:05  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Palabras que liberan a una gran poeta.
Saludos
Anahí Duzevich Bezoz

10 de mayo de 2016, 0:09  
Anonymous Anónimo ha dicho...

wowwww....

Me encantó.

besotes muchos.

Cynthia Rascovsky.

20 de mayo de 2016, 14:51  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Oh, mi querida Griselda, qué profundo y doloroso tu poema, y ese paralelo con lo cristiano...la corona, el dolor, el lienzo...bello
Te quiero mucho
Juany Rojas

30 de mayo de 2016, 16:49  

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Página principal