30/3/16

Poema de Vilma Sastre

                                   
                            
CRUZAR EL RÍO 

subir el puente
peldaño por peldaño
no mirar atrás
los huesos húmedos
     en marcha certera
bajar al río
internarse  en la corriente
              el aire se hizo más fresco
               sobre el tronco pringoso
escribo en un cuaderno pequeño tapas ocre por indicación de Edi cuyo oído extraordinario determinó este equivalente como forma de garabatear mis voces  a diestra y a siniestra
calzar  los pies
hundir sus plantas
inclinarse  dócil
 hasta rozar las manos
     en  vorágine de lecho
buscar la hermandad del aplauso
        bajo el murmullo del agua
el tigre asoma su cuarto delantero, me desafía, gruñe supongo, intenta amedrentarme desde sus colmillos filosos, pero no lo escucho empecinada en
ahuecar las palmas
recoger el líquido
saciarme en cada gota (como en el principio bautismal)
destilar la savia que se escurre
      entre las cavernas de los ojos
envolver las pupilas
liberar la lágrima solemne
miro la contratapa, la figura animal se completa, detrás aparece el mismo torso más acotado,  distante lo suficiente para ubicarlo en otro plano,  lo que me obliga a volver  a la primera hoja, aún prolija en trazos, todavía vírgen en su caligrafía de versos
alzar la vista
fijar el sol en su ronda hierática
derramar su imagen de
                  labranza
danzar en círculos
a viva voz
     bajo las agujas del cielo
escurrir el rostro y mirarlo de nuevo
es nuevo
¿lo lograré? desisto de la próxima página y continúo en los esquinas del papel inicial, a contrapelo de palabras, intercalando frases a trancos discontínuos (lo terrible de la estructura es romper el molde adrede) sin tapujos, aunque en noble  gesto de remordimiento
rebosar la cintura
abrazar cada pliegue
estoicamente
socavar espalda y pecho
justo
hasta el vértice de la barbilla
la cabeza ardiente
aún
despojar el cuerpo de su formato
                                               original
                  una hilera de aves
                  sacude el aire y pierde su curso
desplazarse sin variantes
                plácidamente
exhalar el agua
en
mi
absoluta
desnudez
la otra orilla aproxima los bordes de un animal feroz que ya no temo


© Vilma Sastre

3 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Cuántas imágenes! por algún camino me llevan "cuaderno pequeño ocre", "la figura animal", ""caligrafía de versos", "la otra orilla"

gracias Vilma!

norma starke

1 de abril de 2016, 11:30  
Blogger graciela noemí barbero ha dicho...

el cuaderno de tapas duras nos acompaña en los sueños y las aventuras
Me encantó
Un abrazo Graciela Barbero

2 de abril de 2016, 15:23  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Bello poema, muy interesante en su construcción.El miedo, el suspenso, el placer se transmiten al lector, como las vívidas imágenes que lo constituyen.
Isabel Llorca Bosco

3 de abril de 2016, 14:47  

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