18/12/15

Poema de Laura García Del Castaño



Esta cueva es mi casa
esta lentitud y esta métrica
para caminar entre las cáscaras
es mi diálogo con el bosque
la forma de no olvidar el regreso.
El sendero original estará lleno de maleza
Habrán levantado un templo, una fábrica
una antena provisoria
que baje el mundo a las alturas
Soy la bestia en un rectángulo
que podría ser la habitación de un hombre
donde entran él y su cama
y con suerte una silla.
Dar el zarpazo a la mosca atraída
por la corpulenta pasividad y el encanto
de la antigua destreza
Pensar en ella como en el salmón
que se entrega manso
 lejos del chorro
Llueve en esta jaula
comida por los hormigueros
El agua del hipopótamo se ha llenado de hojas
Una tortuga ha quedado suspendida
en un alto del cemento

Quién dice que los animales no sufren senilidad
extrañeza, estreñimiento
Qué hace a este lugar distinto a un cementerio
a un hospital, a una cárcel
Quién puede asegurar
 que esa tortuga a la orilla del piletón
como ese viejo dormido en el arco del geriátrico
no esperan
a costa de ahogarse
la corriente milagrosa
que los devuelva al mar.



© Laura García Del Castaño

2 comentarios:

Blogger Griselda Rulfo ha dicho...

Qué más puedo decirte que no haya dicho ya? Soy admiradora de tu poesía y leerte me abre la cabeza.
Cariños

20 de diciembre de 2015, 13:47  
Blogger sacanueces ha dicho...

sin palabras!!! que fuerza!!! me dejó perplejo!!! un beso enorme y gracias por compartirlo, francisco

20 de diciembre de 2015, 19:16  

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