4/12/15

Poema de Adriana Maggio



Este poema
lo escribí
para que llore mi mano.
Miente:
no es el dolor,
sino la palabra
que lo nombra.
No dice
el fuego de la herida,
habla
de esa gota profunda
que llega a la piedra
de mi corazón
y la cincela con tu nombre.
No dice la verdad,
distrae
la atención del sufrimiento.
¿No lo ven?
Está rígido / alerta,
se le secan las frases
y balancea sus líneas
en el vacío.
Titubea
y cambia su respiración,
se repite
para que le creamos.
Pero este poema miente,
no hay palabra
que bombee como la sangre,
ni verso
que apriete el pecho hasta estallarlo
ni verbo
que queme
como tu ausencia.


© Adriana Maggio

8 comentarios:

Blogger Isabel ha dicho...

Poema, palabra, verso, incluso verbo (logos) podrán mentir, que lo dijo Platón porque el arte y la poesía se aleja grados de la realidad. La palabra podrá entrar en conflicto con un cuerpo con su corazón y su sangre y el fuego que produce el sufrimiento y la ausencia del ser que se ama. Podrá mentir, pero aquí, Adriana, has condensado la verdadera perfección. Gracias y un beso enorme.

4 de diciembre de 2015, 19:13  
Anonymous Anónimo ha dicho...



Nunca la palabra puede con el corazón.
Pero se le acerca bastante.
Como en este poema.


Un abrazo.


Alicia Márquez

5 de diciembre de 2015, 15:34  
Blogger Rumen Limay ha dicho...

El quemar de la ausencia, linda figura final para un poema sostenido en metáforas. Me gustó. Saludos. Antonio Pourrere.

5 de diciembre de 2015, 19:54  
Anonymous Anónimo ha dicho...

TIENE MATICES DE DESAMOR DE LA PALBRA POR LA PALABRA , BUEN EJERCICIO , UN ABRAZO DE MARIA LUISA MARQUEZ

5 de diciembre de 2015, 20:12  
Blogger Nerina Thomas ha dicho...

Es poesía!! Sentimientos, verdades, juego.
Besos

8 de diciembre de 2015, 16:06  
Blogger Norma Padra ha dicho...

Felicitaciones una vez más querida Adriana. Con una muy "sentida mano".

13 de diciembre de 2015, 23:25  
Blogger sacanueces ha dicho...

impresionante!!! es bellísimo y conmueve por demás!!! gracias por compartirlo, francisco

20 de diciembre de 2015, 19:30  
Anonymous Anónimo ha dicho...

David Sorbille dijo...
Me encantó tu poema, Adriana! Un abrazo

1 de enero de 2016, 20:39  

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