21/7/15

Poema de Silvia Loustau



La luna corría por las venas de los árboles,
dándoles un aspecto de muerte
plateada.

El adivino, contando en su mundo inhóspito otras sombras,
las llamaba ciervos.

El vendedor ambulante ofrecía sus recuerdos de los patíbulos
de las viejas baronías.

Todos los compraban.

Y el asesinato tenía una belleza brutal
como en Macbeth.



© Silvia Loustau

3 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Muy bueno y terrible. Sumerge en un clima de pesadilla. Un abrazo. Adriana Maggio

25 de julio de 2015, 14:43  
Blogger Nerina Thomas ha dicho...

Fuerte. real, vivido.
Un dolor que no morirá jamás.Porque muere lo que se olvida.
Abrazo Silvia.

26 de julio de 2015, 12:13  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Cuando se dan cita las antípodas bajo la luz de la luna y los contrastes manifiestos en luces y sombras, expresan la inmensa soledad del hombre a la hora de las decisiones y los desenlaces abruptos y fatales que conllevan.
Muy sugerente. Felicitaciones Silvia.



Elisa Dejistani

28 de julio de 2015, 16:25  

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Página principal