10/7/15

Poema de Estela Barrenechea


Intimidad

La casa cae
sobre un fondo verde
cosido en la piedra.

La imagen es dolorosa,
ya no hay postigos ni trancas.
Sólo el tintineo sordo
de los trenes de carga y la voz
del río hacen eco en mi cabeza.

Algo comienza
cuando mis párpados se cierran.

Un pueblo indefinido,
el campo y más allá
la furia palpitante de la máquina
contra las campanillas.
Los durmientes
y el chirrido en el silencio.

Todo está inventariado
y cuidadosamente elegido.

Ahora tengo a mi lado
mi propia lengua,
mis propios andenes.



© Estela Barrenechea

5 comentarios:

Blogger Nerina Thomas ha dicho...

Triste.
Fuerte, un poema que duele.
Abrazo

11 de julio de 2015, 17:43  
Blogger Isabel ha dicho...

Estela, a partir de los primeros versos hay una caída y la esperanza lastimada por la piedra. Luego los ruidos y los ojos que se cierran. Desafío a las ventanas sin postigos , a la decadencia. Los durmientes tienen doble valor en este mundo de sueño e intimidad que has producido magistralmente para que dé lugar a un comienzo. Un gran beso Isabel Llorca Bosco

12 de julio de 2015, 14:38  
Anonymous jorgepablomoreno. ha dicho...

Estremecedor, un poema que nos redime en su tristeza.

jorge pablo moreno.

14 de julio de 2015, 4:49  
Blogger Liliana ha dicho...

Me gustó mucho el poema Estela. Felicitaciones

Lily Chavez

15 de julio de 2015, 12:02  
Blogger Vuelo de noche ha dicho...

bello poema, Estela! pegan fuerte y con extrema belleza las imágenes del tiempo perdido (en el tiempo), el pasado donde los trenes trepidan aún, los andenes de hoy. Gracias por compartir esta intimidad. Abrazo, Marta

19 de julio de 2015, 10:43  

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