5/8/26

Poema de Mario Nosotti

  


El ramaje se orienta buscando las señales

y se apoya en los cables que se van.      

No existe dirección

para que lleguen cartas.

Él vino a revisar una pregunta,

kilómetros de auto para eso

que no sabe si hay.

 

El pueblo lo recibe en su celo constante

lo obliga a esquivar bultos

una casa en la sombra

de aquéllos pensamientos

como bolsas de arena que lleva hasta el umbral.

 

                                                     

Su horror a lo gregario

su ofrenda a ese silencio

¿cómo fue que empezó?

 

 

Al final de la tarde dibuja con un lápiz

el ruedo de lo abrupto         

calles de tierra, monte, acantilados,

raído imaginario del salvaje.            

 

© Mario Nosotti

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