Poema de Daiana Haydee Ávalos Robledo
Eros te abandonó
Eros te abandonó.
El otro día me di cuenta
cuando pasaba frente a tu negocio.
Te vi desde la ventana del cole.
Siempre miro, movida por la
curiosidad.
Vi la antigua carcasa del
deseo,
ese deseo mal planteado,
ese deseo impuesto.
Eros te abandonó.
Iba a llegar este
día en que solo fueras
un rostro desconocido,
un punto en alguna
parte de mi historia.
Me siento tranquila.
Nada me ata a vos:
todo se diluyó
a la velocidad de la luz.
Una suave llama me acompaña
en la zona central
de mi torso.
Se dilata, se contrae.
Crece.
Siempre crece.
Agita mi respiración
y elonga cada centímetro cuadrado
de mis piernas.
Desde hace rato
no habita en vos
esa mariposa de fuego
que danza sobre mis
omóplatos.
A veces me confunde:
se posa sobre alguien,
sobre otro;
a veces se esconde,
me deja pagando
varias estaciones.
Eros habita en otros
cuerpos. En silencios
que esperan, en manos
que no dan miedo.
Eros cambió.
Enciende mis pupilas,
baila por mi columna
vertebral,
aguarda un encuentro.
© Daiana Ávalos
Robledo
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