Poema de Alicia Márquez
Estaturas
Todos nos apoyábamos en la pared
y nos medíamos.
A los chicos les encantaba verse en la medida
de su vida, que cada vez, se estiraba más.
Y un día, no nos medimos más.
Ya no entusiasmaba y tampoco importaba.
Ellos nos habían superado.
Y entonces ahora no hay medida que valga.
¿Cuánto mide el abrazo que no puede darse?
¿Cuánto la extrañadura?
¿Cuánto mide el silencio?
¿Cuánto?
Ahora mido los días para verlos, para hablarles,
para enterarme de sus jóvenes planes, llenos de verde.
Y los abrazo.
Y en ese momento, en ese preciso momento, el del abrazo,
recuerdo la pared, los números, y la medida del amor.
Que es infinita.
© Alicia Márquez
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