Poema de Mercedes Venturino
Cuando te conoci
Cuando te conocí
la sombra leve de tu mano bastaba apenas
para despuntar eclipses
Y así, entre la claridad de un sol
y la oscuridad cerrada de las ostras
que guardan su tesoro,
brotó ese cristal de alondra que fuimos
A veces
eras la corona amarilla
de un diente de león embravecido
Luego...su misma corona vuelta espuma,
sombras del viento,
o nácar de luz para volar en silencio
A veces
fui la reina coronada de una comarca sin nombre,
sin límites ni banderas,
escondiendo cualquier decorado
que adornara
tu patria huérfana de deseo
Dueña sin llave de la pertenencia,
la que supo que la puerta mejor cerrada
es la que se deja abierta
Fui la que abdica y entrega la posibilidad de la luz
sin contar la voz y los milagros
Y entre rumbas y zambitas
pasó el acierto, leve, pero decidido
como el secreto de un diente de león
Hoy
que ya no somos la magnolia quebrada entre los dientes
o un rayo de luna sostenido entre los dedos
Hoy
que todo lo que puedo guardar de vos, lo llevo puesto
Hoy que ya no asoma el filo de mi piel
para rasgar el aire donde entra la luz
Hoy
que no somos candil, llama, espejo del infierno
camino a tientas sobre el duelo
que empecé a vivir desde que nacimos
y me digo
que era sólo cuestión de tiempo
pero no supimos
-como decía Oscar-
que algunos caprichos duran una eternidad
-siempre más que los amores eternos-
© Mercedes Venturino
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