18/3/26

Poema de Aníbal Costilla

 

 

BLANCO DISCO DE LA LUNA

 

Con estas manos que produjeron el pan

compartido en otras manos,

un regalo destinado a todos

y a nadie,

tracé un mapa para regresar

a la madrugada que aún latía en mi boca.

 

Sólo el disco blanco de la luna,

como un cartón iluminado

desde abajo, me guio

por entre los segmentos impacientes

de los caminos.

 

Después que el alba

pudo volver a respirar,

el sol enmudeció el ladrido

de los perros,

el asfalto rugió

a la distancia.

 

Asomado al vértigo del día

me arrojé al camino,

con nada en las manos,

los ojos radiantes.

 

© Aníbal Costilla

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