Poema de Aníbal Costilla
BLANCO DISCO DE LA LUNA
Con estas manos que produjeron el pan
compartido en otras manos,
un regalo destinado a todos
y a nadie,
tracé un mapa para regresar
a la madrugada que aún latía en mi boca.
Sólo el disco blanco de la luna,
como un cartón iluminado
desde abajo, me guio
por entre los segmentos impacientes
de los caminos.
Después que el alba
pudo volver a respirar,
el sol enmudeció el ladrido
de los perros,
el asfalto rugió
a la distancia.
Asomado al vértigo del día
me arrojé al camino,
con nada en las manos,
los ojos radiantes.
© Aníbal Costilla
Etiquetas: Aníbal Costilla



0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio