19/1/26

Poema de Leandro Murciego

 


Nunca voy a sentarme a la diestra de Dios.

 

Eso lo dejo para los rectos,

para los que jamás van por la sombra...

Para los que no cortan palabras

ni acercan a los bordes.

 

Yo, argentino,

pero de los buenos.

 

Reniego de los uniformes

y de los uniformados.

No llamo a los cuarteles

ni aunque sean de bomberos.

 

Levanto las banderas,

que otros dejan en el suelo.

Camino. Grito. Canto.

Y descreo de los cuentos,

del relato, de la herencia,

del pajar y de la aguja,

del pastorcito mentiroso

que se hace el niño bueno.

 

Yo, argentino,

pero de los buenos.

 

Soy de los que se ve

en los otros,

el hombre que nunca

intentará ser el nuevo.

 

Soy yo, y mis culpas,

todos mis votos

y hasta el menor de mis hábitos.

Me hago cargo de todos,

hasta de mis amigos.

Ellos son los que se ubican,

siempre, a la siniestra;

los que escriben con la zurda;

los que tienen más desarrollado

el hemisferio derecho

y, por sobre todas las cosas,

los que jamás tendrán al Norte

como destino.

 

                 “YO, ARGENTINO”

 

© Leandro Murciego

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