5/9/26

Poema de Dolores Etchecopar

  


el lobo salía de la iglesia

y elegía cada noche dónde dormir

mi madre preparaba con esmero para él una habitación

por si decidía pernoctar en nuestra casa

encerraba allí al cordero

que daba vueltas esperando algo

pero el lobo no elegía nuestra casa

fue así que con el correr del tiempo

nuestra hospitalidad tan en vano dedicada

a imaginar su visita

tomó la forma del lobo

y rondaba su ferocidad y su cautela

por toda la casa

entonces quise escabullirme y alcé al cordero

para salvarlo

salí corriendo con él

pedí refugio en la primera casa que abrió sus puertas

sus dueños nos dieron la habitación

que habían preparado para el lobo

que –dijeron- tampoco los visitaba

pero esa noche se presentó

y fue atendido con la cortesía

que los anfitriones tenían para él

el lobo entró a su habitación

me vio y vio al cordero

vaciló un instante y devoró al cordero

que yo había querido salvar

después vi que se acercaba

esbelto como un ángel negro

su pelaje radiante

en mis brazos se ovilló

y salimos de la casa

íbamos a morir

él y yo

abrazados

 

© Dolores Etchecopar

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5 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Muy bueno!!! Felicitaciones!!!Patricia Graziadei

5 de septiembre de 2026 a las 21:41  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Tremendo poema!!!

6 de septiembre de 2026 a las 13:57  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Cuidado con el lobo! ¿O no? Buenísimo poema, Dolores.
Un abrazo.
Alicia Márquez

6 de septiembre de 2026 a las 19:57  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Un relato interesante. Pauli

8 de septiembre de 2026 a las 17:36  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Oh, qué maravilla.
Caro Bugnone

28 de septiembre de 2026 a las 17:14  

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