Poema de Myriam Arcerito
Sin pliegues de cordura
en esta noche
calurosa
sin estrellas,
la sábana sobra.
Hace rato
que las reflexiones
sobre la soledad
y los abismos
se fueron de gira,
arrancaron pedazos de memoria
para que ya no importe.
De signos de pregunta
se llenaron las respuestas.
En noches como ésta,
en vez de ardores en la piel
aparecieron escamas
que ayudaron con la intemperie.
Pese a todo,
cada mañana,
un reloj de cuerda
se carga
empecinadamente.
Son las nervaduras
de amor por la vida
que renacen
para salir de las tinieblas.
El deseo reconoce
esa alegre obsesión
de no darse por vencida.
© Myriam Arcerito
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