Poema de Matías Aldaz
ZARPAZO ANIMAL
lo primero
que me dijo la mamá
cuando me llamó
fue que Lorenzo estaba bien
que la perra
lo había atacado
pero que estaba bien
que estaba bien
que sólo había sido
un corte cerca del ojo
el picante es un dolor
como cualquier dolor
me dijo el dueño
del restorán mexicano
un rato antes
le había preguntado
si picaba el guacamole
que había dejado en la mesa
es para que pueda
comer él
dije y lo señalé a Lorenzo
¿qué edad tiene?
me preguntó
un año
y cuatro meses
dije
en méxico ya desde el año
comen comida picosa
es mejor que de chavitos
vayan asimilando el dolor
¿no cree?
desde hace un tiempo
su herida se transformó
en la cicatriz
que más hay que cuidar
untarle una crema
todas las mañanas las tardes las noches
untarla con el cuidado de no alcanzar el
ojo
arrastrar el dedo suave para arriba suave
para abajo
hasta que la crema desaparezca por completo
hasta que el relieve desaparezca por
completo
unos minutos más tarde
de que la perra lo atacara
fui a buscar a Lorenzo
para llevarlo a la clínica
faltaban pocos minutos
para que comenzara
el partido del mundo
la avenida vacía
el sanatorio vacío
sólo una recepcionista
que nos pidió nombres y números y huyó
y un guardia con una cancha
en la palma de la mano
esperamos más de una hora y media
a que la cirujana lo cociera
todas las noches
que Lorenzo duerme
en mi departamento
antes de acostarme
busco la crema
en su mochila roja de animales
pongo en mi dedo índice
una bolita blanca
me siento al lado de la cuna
y aprovecho para mirarlo un rato dormir
las piernas siempre cruzadas
el ronquido de pajarito
la nieve en las manos
después sí
meto el brazo entre los barrotes
acerco el dedo
con la bolita blanca de crema
y la froto y la froto y la froto
hasta que desaparece
pero justo anoche
me olvidé de hacerlo
me dormí temprano
para acompañar su sueño
y fue el ladrido de los perros
que me despertó
en lo primero que pensé
fue en la cicatriz
eran las tres y cuarenta
de la madrugada
busqué el pomo
en la mochila roja de animales
y me puse la bolita blanca
en el dedo índice
al empezar a frotar
la crema
en la cicatriz
Lorenzo se sonrió
fue una sonrisa chiquita
y silenciosa
© Matías Aldaz
Etiquetas: Matías Aldaz



1 comentarios:
Una historia conmovedora, imágenes tan tacitas que puede leer un buen lector. Cuántas cosas se ven detrás del escenario elegido por donde contas tanto.. gracias ...ahh..la ternura de tu mano sobre su herida es lo más. 🪆🌱
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio