Poema de Laura Carnovale
te sentís cansada pero seguís
porque la tarde no puede ser
más azul
y aunque el frío congela los dedos
y los huesos
tu cuerpo parece flotar sobre la huella
a centímetros del suelo
sin que nadie lo advierta
y aunque llegara la desgracia
y estuvieses tullida de ahora en más
sabés
que todavía quedan los ojos
seguís
porque la belleza otra vez y siempre
encuentra un lugar
para encender lo opaco
seguís porque el campo se mueve
como un mar crecido y rubio
de lado del viento
© Laura Carnovale
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