9/6/26

Poema de María Gabriela Micolaucich

 


CARNE VIVA


Vuelo como ave,

caigo con la herida

de mis alas ausentes.


Sabemos que siempre llegará otro día

donde la paz no me de salida,

y la calma ficticia, se haga real.

 

Miraré lo real a los ojos

sabiendo que no dirá nada

y no le preguntaré.

 

Hay soledades necesarias

donde ni el abrazo de amor

se hace alianza.

Hay alianzas olvidadas

a los pies de la cama.

 

Siempre llega un día, o varios

que duelen a castigo

aunque se pretendan remanso

y calma.

 

Hay días donde no existimos

en el silencio de la carne viva

y llegan los cuervos con alas de paloma

hambrientos de entrañas.

 

Son los cuervos de nuestras sombras

que salen de lo oscuro

cuando los silencios elucubran

como dejarlos llegar.

 

Hay días, vida, que llegan los cuervos

y mientras se alimentan

no dejamos de llorar.

 

–Se escapó, y quiso llamarse silencio, sin que lo puedan nombrar…–

 

© María Gabriela Micolaucich

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2 comentarios:

Blogger Muy Curiosa LB ha dicho...

Que alegría se parte de otro festejo, levanto la copa por toda tu labor querido Gustavo, la propia y la que nos regalas a diario. Brindo por y con vos 🥂. Maria Gabriela Micolaucich

9 de junio de 2026 a las 22:25  
Blogger Alfredo Lemon ha dicho...

Exquisito poema...
¡Ay! esos cuervos de nuestras sombras que rondan y salen de la conciencia y del inconsciente...
Saludo desde Córdoba

10 de junio de 2026 a las 18:46  

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