2/5/26

Poema de Antonio Ramón Gutiérrez

  


LA VOZ


Dijeron: no podrá salir

al balcón como el General,

le pondremos candados en celo

y tendrá guardar estático mutismo

por dictamen de los jueces implacables.

Pero de pronto, ante tanto cerrojo,

la voz giró con su mano invisible el picaporte,

abrió la ventana, trepó la reja y salió

sin proscripciones judiciales a la calle.

Liberada, desplegadas sus alas sonoras,

sobrevoló los techos, dejó atrás

los altos edificios, esquivó las antenas

y pasó entre las cúpulas de la gran ciudad.

En la 9 de Julio burló a los piquetes policiales

que con sus rifles cebados escrutaban el aire.

En Avenida de Mayo bajó a la superficie,

caminó por la vereda entre la gente

y hasta se dio tiempo de saludar con la mano

a su admirado Julio Cortázar que le sonreía

desde la vidriera del Café London.

Finalmente la voz arribó a la plaza, se trepó

a la pirámide y de pie, con el brazo en alto,

como en el cuadro "La libertad guiando al pueblo",

consigo misma al cuello, les habló a las multitudes.

Libre de absurdas cerraduras y sentencias,

sobrevoló el ámbito de la colmada plaza

y se instaló definitivamente en la historia.

 

© Antonio Ramón Gutiérrez

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