Poema de Susana Baquero
A través de esa calle donde fluye la luz
veo los hilos desplegados
en la brisa de esta primavera.
Seguramente la araña maduró
en el momento de alcanzar el vuelo
y dejó su baba flotando
como un encaje destinado a emigrar.
Dicen que después se viene el aguacero.
Entonces, lenta camino
hasta el borde luminoso de un atajo
mientras voy devanando mis propios hilos,
instantes de finísima transparencia
que tejo
para cubrir el desamparo
que la lluvia dejará:
los restos extraviados
de esa sustancia viscosa que perturba
tan parecida, esa tarde
a la de tu propio nombre.
© Susana Baquero
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