25/4/26

Poema de Francisco Rapalo

 


 

CONDICIONAMIENTO

 

La palabra es la que se arrima

moviendo la cola, con las orejas gachas.

El escritor acepta la caricia

en la mano y no al revés:

recibe, como una ofrenda, la dentellada.

 

La palabra nos observa vestirnos y desvestirnos,

lavarnos con una esponja, odiar a nuestro padre,

cambiar los pañales y sacar la basura.

Echada sobre las patas, nos estudia.

Cada tanto espanta una mosca,

pero vuelve, sosegada,

y con los ojos fijos en la vida

sueña despierta el sabor antiguo

de la carne de la liebre.

 

© Francisco Rapalo

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