Poema de Elida Saidler
A pollo hervido
huele también
la soledad
A sábana orinada
de hospital
a medianoche
A lo imprevisible
El cansancio
se estira
en tus párpados
pero
la debilidad
no tiene permiso
Tus manos palpan
buscan venas
empujan
sillas de ruedas
indican
sueros y oxígeno
Ya habrá tiempo
para pensar
la cara oscura
del mundo
cuando el café caliente
se mezcle
con esas lágrimas
que te cierran
ahora
la garganta
© Elida Saidler
Etiquetas: Elida Saidler



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