Poema de Dardo Passadore
Papá
Es de madrugada
y no hay siquiera
una triste vigilia.
Los dedos se tuercen
ensayando un cigarro.
No hay luz.
Ni cigarro.
Pero la llama de una brasa
encendida tras bocanada
me encandila.
Aunque sea de día.
Aunque cierre los ojos
y el corazón.
© Dardo Passadore
Etiquetas: Dardo Passadore



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