Poema de María Gabriela Micolaucich
Estuve ahí
Las espinas de las rosas,
son la trampa que anticipa
la muerte de la flor.
Fui noticia, autora y anónima.
La noticia que llegó al diario
aquel día de hace tanto,
tanto
pero nadie me vio.
Fui la muerta y la asesina
por eso nadie me encontró.
En los pueblos no se olvidan
las muertes por amor.
Y el tiempo, fue el único detenido
en las agujas de un reloj.
Alguien que sabe
guardó el diario y le dejó rosas
culpable del desamor.
© María Gabriela Micolaucich
Etiquetas: María Gabriela Micolaucich



7 comentarios:
Muchas gracias Gustavo Tisocco querido por tanta dedicación. Que todo vuelva en un abrazo fuerte. Maria Gabriela Micolaucich.
Queda y persiste su nombre, desojado en pétalos...
Luminoso poema María Gabriela.
Saludo desde Córdoba
La exquisités hecho poemas. Hermoso mi amiga. Te celebro. Abrazos
Morir de amor. Se puede, claro que sí.
Dulce y melancólico poema, Gaby.
Un abrazo,
Alicia Márquez
Me inquietó. Me gusta.
Gabriela, emociona esta poesía!! Cristina Noguera
En los pueblos no se olvidan/ las muertes por amor. Qué verdad tan verdad ésa!! Me gustó muchísimo tu poema!! Terrible y tremendo, pero muy bueno, muy bien armado y las imágenes maravillosas!!
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