6/2/26

Poema de Lucía Franchi

 


Te escribí desde un lugar

de carencia,

pero te hablé como una adulta

incluso intenté que mi voz

sonara despreocupada,

como una hoja que se desprende

de su árbol madre

e inicia el solitario

camino del viento.

La intensidad acá en el pecho

me dice que nuevamente

perdí,

pero sigo sosteniendo

la única que pierde acá

soy yo.

 

Te suelto y es como decir

debo soltar al fantasma

que mordió mi almohada,

insomne y perene

se robó el sueño.

 

Hubiera preferido que fuera amor,

pero nunca se trata de amor,

sino de ubicar la carencia

en el corazón indicado

y dejar que muela sus frutos

con los dientes apretados.

 

Hubiera preferido soltar a una persona,

y no a mí misma.

 

Pero qué estoy diciendo.

 

Te escribo un poema

que podría tener muchos nombres,

la soledad es múltiple,

pero la respuesta

-ese muro tan conocido-

es siempre la misma.

 

Pero qué te estoy diciendo,

si acá la que habla es la otra,

y esa nunca se enamora,

sólo va construyendo pérdidas

que adopta como refugios

para hacerse a la idea

de por qué la soledad

resulta tan atractiva.

 

© Lucía Franchi

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