Poema de Lucía Franchi
Te escribí desde un lugar
de carencia,
pero te hablé como una adulta
incluso intenté que mi voz
sonara despreocupada,
como una hoja que se desprende
de su árbol madre
e inicia el solitario
camino del viento.
La intensidad acá en el pecho
me dice que nuevamente
perdí,
pero sigo sosteniendo
la única que pierde acá
soy yo.
Te suelto y es como decir
debo soltar al fantasma
que mordió mi almohada,
insomne y perene
se robó el sueño.
Hubiera preferido que fuera amor,
pero nunca se trata de amor,
sino de ubicar la carencia
en el corazón indicado
y dejar que muela sus frutos
con los dientes apretados.
Hubiera preferido soltar a una persona,
y no a mí misma.
Pero qué estoy diciendo.
Te escribo un poema
que podría tener muchos nombres,
la soledad es múltiple,
pero la respuesta
-ese muro tan conocido-
es siempre la misma.
Pero qué te estoy diciendo,
si acá la que habla es la otra,
y esa nunca se enamora,
sólo va construyendo pérdidas
que adopta como refugios
para hacerse a la idea
de por qué la soledad
resulta tan atractiva.
© Lucía Franchi
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