Poema de Iván Quinteros
Desesperado
Sí, claro que te voy a esperar hasta que vuelvas
Te voy a esperar hasta la medianoche
Hasta convertirme en calabaza
Te voy a esperar hasta el amanecer con una sonrisa
Abrazado a las llamas de la hoguera
Porque yo también te extraño
¿Cuánto tiempo necesitas que te espere?
Extrañar para mi significa ganas de verte, de compartir,
No saber qué hacer o para dónde ir.
Por eso poco importa esta espera
Aunque sea bajo la lluvia o los rayos del sol
Frente al viento de las adversidades o la fresca brisa de
las alegrías,
Igual te confieso la espera también es desamparo.
Te voy a esperar como un pez que se acerca al muelle
Anhelando las bendiciones de los pescadores,
Te voy a esperar de este lado inescrutable de la historia
Hasta que vuelvas y me devores con tu lengua
Y así espantes de una buena vez esta soledad penitente
Que acecha con dientes afilados
Y viste de amores sin plumas,
Te voy a esperar porque no tengo remedio
Porque me siento perdido sin tu mano,
Ciego sin tus ojos, sediento sin tu boca,
Te voy a esperar hasta que los bailarines, los músicos y el
público
Dejen de mirar el reloj,
Te voy a esperar en el eterno presente
Porque cuando vuelvas
Yo no seré yo,
Te voy a esperar con los párpados temblorosos
Mientras repites una y otra vez
Como aquel día
Las
Palabras
De Simone de Beauvoir
Ser libre es querer la libertad de los demás
Y luego te fuiste sin despedirte.
Cuando vuelvas voy a estar acá,
Claro que sí.
Te voy a esperar con jazmines, claveles, azucenas y un
abrazo
Para desatar una fiesta gitana que dure mil años
Mientras tanto
te esperaré
dócil como siempre
e
indócil como nunca.
© Iván Quinteros
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