28/2/26

Poema de Gabriel Chávez Casazola

 

 

El pie de Eurídice

 

Piensa un momento en el pie que

como un fruto

—opimo, terso, deleitable—

posa Eurídice en el territorio de la luz

 

antes de que el abismo la devore

—sombra fundida en otra sombra—

en el momento en que Orfeo osa mirarla.

 

Piensa ahora en el otro pie de Eurídice.

 

Aquél que como un fruto oscuro 

el sol no baña sino el agua de Aqueronte.

 

En el pie que mordiera la serpiente,

el que se queda atrás y que la arrastra.

 

El pie mortal.

 

Acaso la poesía es una Eurídice

tendida como un arco

entre las zonas de la luz y de la sombra

que están dentro de Orfeo.

 

(Ocurre, breve, cuando el poeta osa mirarla

—verse—

a los ojos

y porque la mira

deja de estar). 

 

Tal vez muchas otras cosas son eurídices:

nosotros, entre la sabiduría y el deseo,

la memoria y el olvido,

el adentro y el afuera,

o todo lo que existe

entre las reminiscencias del Ser y del no Ser.

 

© Gabriel Chávez Casazola

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1 comentarios:

Blogger Alfredo Lemon ha dicho...

Maravilloso tu poema y abundante en sus propuestas Gabriel.
Saludo desde Córdoba, Argentina

28 de febrero de 2026 a las 18:24  

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