13/3/24

Poema de Majo Bozzone

 


Madrugada

 

El silencio merodea

por los departamentos vecinos.

La soledad es tan perfecta que mi cuerpo

cobra la gravedad del último,

desentendido de las costumbres

pulsa en sed y en hambre.

La lengua se aprieta al paladar

saboreando un bocado de chocolate

que aún no llegó a la boca.

La saliva hace crujir al estómago

y mi cuerpo urgido deambula a la cocina.

La luz arruga el entrecejo

y despabila la mirada.

Una sombra muda y veloz pasa

por el costado de mi pie.

Mi ombligo se tensa,

los hombros se levantan,

el pie retrocede.

Todo el cuerpo es solo un ojo

que no cesa de buscar.

La cucaracha asoma entre

el bajo mesada y la cocina.

El zapato no entre en ese hueco

pero el ojo avisa la enorme necesidad de matar.

Zapateo, busco veneno,

la cucaracha va y viene por las baldosas.

Su lucha es una fuga constante

sin armas ni gritos.

La alcanzo, la piso una y otra vez.

Toda la fuerza del cuerpo despierto

cae sobre el destrozo de patas y alas.

El ojo se detiene en los restos,

grito, el horror se desparrama por mi boca:

la pasión del opresor también

me ha moldeado.

 

© Majo Bozzone

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2 comentarios:

Anonymous Graciela Ballesteros ha dicho...

Uffff Majoooo. Viví cada verso y sentí el deseo de aplastar a esa cucaracha como lo hizo tu pie. Enorme poema ❤️🦋

13 de marzo de 2024, 14:55  
Blogger Nicolas Aused ha dicho...

Tremendo

13 de marzo de 2024, 19:49  

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