30/4/22

Poema de Blanca Lema

 


Mientras esperaba un pasaporte falso,

viví una semana con una araña. 

 

Soledad 

 

Miro a la araña que me mira

en esta casa que no tiene dirección.

 

Las voces de sus patas deletrean cien nombres.

Quieren encontrar el mío de verdad.

 

La dejo jugar al “quién es”,

como si fuese una niña en un trapecio.

 

Disfruto de su ternura, sin darme cuenta

que también es la mía.

 

—¿Ana?, ¿María?, ¿Juana?

 

El tiempo se ha bajado de su silla de ruedas

y avanza sobre mí con el estómago vacío.

 

La araña detiene su silabeo.

Sabe que tengo en mi mano

el picaporte del universo que se aleja.

 

¡Cómo calla!, la niña.

Cómo sabe.

 

© Blanca Lema

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