14/3/20

Poema de Susana Cabuchi




Cuando había tormenta 
se tapaban los espejos. 
No entendíamos por qué. 
La madre 
temerosa 
los ocultaba con lienzos, 
con manteles. 
Un mediodía 
el viajero nos dijo 
que cortaría los vientos 
y la lluvia. 
Tomó un puñado de sal gruesa 
y salió a la intemperie. 
Con la mano derecha 
hizo una cruz de sal 
en el aire. 
Todos estábamos quietos, 
esperando. 
Y fue silencio. 
Y creo 
que pasó la tormenta.


© Susana Cabuchi

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6 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Imágenes que te transportan. Bello
Flora levi

14 de marzo de 2020, 15:49  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Dulce poema, hermoso, donde el mundo secreto de fantasías y mitos se cumplen en el afuera, por lo que mundo interno y mundo externo son sólidos, esperanzadores y creíbles.


clelia bercovich

15 de marzo de 2020, 14:06  
Anonymous Anónimo ha dicho...

He aquí la precisión del relato poético de un ritual que hasta hoy se hace para conjurar la lluvia. La artesanía de tu estilo te distingue querida Susana! Tu trayectoria te respalda como una de nuestras voces más importantes! Alfredo Lemon

15 de marzo de 2020, 16:41  
Blogger Liliana ha dicho...


Siempre (vaya a saber la razón) tu poesía me trae retazos de lo vivido. Tengo un poema donde también está la tormenta y los espejos cubiertos. Tal vez, digo, estemos ligadas (además del cariño) por vidas similares. No sé. Lo que sí sé, es el placer que me da cada vez que te leo.

Lily Chavez

15 de marzo de 2020, 19:51  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Bello...me encanta tu poesía con esa cualidad de volver a aquellos ritos que dan significado a la vida.
Un gran abrazo
Juany Rojas

26 de marzo de 2020, 15:58  
Blogger norma ha dicho...

tan cierto, poema que pone al resguardo nuestros recuerdos, nuestros temores, nuestros espejos de la infancia

28 de marzo de 2020, 15:30  

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