3/11/19

Poema de Aníbal Costilla


  

CIUDADES

Nubes como colchas cubren todo el cielo.
Lluvia de cuchillos caen sobre los techos descascarados
destiñendo la quietud de las terrazas.
Ciudades.
Vi ciudades completas caer después de las lluvias.
Las bocacalles reventaban como líquido eructo
y las avenidas daban saltos eléctricos de ranas
en medio del agua, sin hallar el corazón
del horror del mundo fisurado.

Ninguno de los dioses en los que creían
vino a socorrer a los ahogados.
Luego –y mucho después de esos diluvios—
el sol golpeó sus parches con un hueso
salado de hombre prehistórico.

Las ciudades bebieron todas las reservas de vino
que habían ocultado durante milenios
y –sabios y festivos— dieron a sus tripas y a su sudor
el alimento de grasa crujiente
que ardía en las parrillas de los festivales.

Todo recomienza en las ciudades
siempre, es la ley del amor urbano.
Todo renace en las ciudades,
como la explosión del sol cuando amanece.

© Aníbal Costilla

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