26/6/18

Poema de Beatriz Schaefer Peña


  

El extraño

                        Tengo un lobo boca arriba 
agazapado en el estómago. 
Los médicos no dan con el diagnóstico 
                        porque no han percibido 
la presencia del pequeño lobezno 
que afila los colmillos 
y su incipiente garra 
                        abre el pliegue rosado 
de ese mullido albergue. 
Yo no sé cómo entró a este cuerpo mío 
                                 tan subrepticiamente, 
tan cauto en su pasaje. 
Lo cierto es que ningún medicamento 
le hace mella: los escupe, 
                         los vuelve a su destino 
y se sigue saciando en el dolor 
                                dejándome tendida 
sobre la blanca estepa de las sábanas. 
Entonces, lentamente, yo palpo sus perfiles 
                                             debajo de mi piel 
y así se tranquiliza, se anilla 
                              y tal vez se duerma 
bajo esa caricia que le llega 
                               como un suave arrorró.


© Beatriz Schaefer Peña

10 comentarios:

Blogger Nerina Thomas ha dicho...

- como un arroró -

28 de junio de 2018, 0:33  
Blogger lidiavinciguerra ha dicho...

Genial, como toda la obra de nuestra entrañable poeta argentina, Beatriz Schaefer Peña!

28 de junio de 2018, 16:32  
Anonymous bessi ha dicho...

es lo primero que leo de Claudia, pero me fascina, sobre todo el cierre, acariciar al lobezno en la estepa, teminar con un dolor con ternura

28 de junio de 2018, 22:24  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Tu lobo y su aullido, que adivino como tu propio grito silencioso, necesita ser acallado, para que tu palabra siga entrando en nuestro espíritu como siempre, bella, fuerte, digna, poéticamente brillante.

Susana Giraudo

29 de junio de 2018, 16:28  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Pero no se llama Claudia!!

29 de junio de 2018, 17:31  
Blogger Adela ha dicho...

Atenuar el dolor con esperanza...

30 de junio de 2018, 9:09  
Blogger Adriana ha dicho...

Qué hermosa metáfora. Me imagino a ese lobezno salvaje pero a la vez indefenso y carente, que se aplaca con las caricias, como pasa con uno mismo, que alivia el dolor cuando se trata con amor y delicadeza. Me encantó. Tengo poemas con lobos internos, por lo cual estoy casi segura de que a partir de esta lectura vendrán otros. Si es así, te los mando. Un beso. Adriana Maggio (Dirbi)

1 de julio de 2018, 11:37  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Qué profundidad Beatriz!
Va aplauso!

Tere Vaccaro.

1 de julio de 2018, 22:20  
Blogger Gladys Cepeda ha dicho...

que buen poema oscuro

4 de julio de 2018, 15:23  
Anonymous Anónimo ha dicho...

¡Qué poesía! Maravillosa. Sentida. Profunda. Griselda Rulfo

8 de julio de 2018, 17:43  

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