20/3/18

Poema de Rubén Amaya


  

Changuito Lustrador

Yo andaba recorriendo
la dulce intimidad
de la siesta tucumana.
¿se lustra?Disparaste,
con la inocencia fresca
de tu pupila invicta.

Una triste muchedumbre
me desbordó a mansalva,
detrás de tu sonrisa,
 
como un clavel marchito,
tu cara de pomada,
es un negro horizonte.

Changuito, nene, gurí, pibe;
son los nombres del dolor,
que nos muerde al nombrarte.
Son las treinta monedas,
de la estafa mortal,
a mi país descalzo.

Rescatandosenderos,
con tu oscura inocencia
de cepillo y pomada,
te alejaste en  bandada,
como un mar de puñales
que desangró la calle.   


© Rubén Amaya

2 comentarios:

Blogger Adela ha dicho...

Una belleza que duele!

21 de marzo de 2018, 14:51  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Casi se ve la escena, se siente la vida...
El vocabulario es tierno y sincero, poema para leer, releer y aplaudir no obstante el tema y la tristeza.
Un abrazo
Betty Badaui

24 de marzo de 2018, 22:15  

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