3/6/17

Poema de Juan Carlos Rodríguez


Un soplo de amargura

La crecida nos interpela
nos pregunta qué hicimos, qué hicieron.
Todas las inundaciones son grises y marrones,
mientras somos parte de una cifra,
de una estadística miserable
haciendo agua por todos lados.
Las ilusiones y  los sueños se ahogan
mientras el agua sube por escalinatas,
calles y conciencias.
Desde el auto veo muñecas calvas flotando,
ojos abiertos, árboles pelados.
El lodazal oculta la esperanza
y hay familias sin consuelo.
Hasta mi memoria está anegada.
No admite que hay un dolor de siglos
en las aguas impuras
Y aquella mujer, que se quedó vacía
saca con sus manos la tristeza del agua
con la resignación del que pierde todo.
Hay olor a selva concentrada.
Un soplo de amargura. Un salmo en el viento.
Y el gemido de la impotencia que desarma.


© Juan Carlos Rodríguez

3 comentarios:

Blogger Olga Liliana Reinoso ha dicho...

Desoladoramente cierto.

5 de junio de 2017, 21:17  
Blogger Elisabet Cincotta ha dicho...

Excelente poema, la desolación, el dolor.

Abrazo
Elisabet

10 de junio de 2017, 18:46  
Blogger Ricardo Juan Benítez ha dicho...

Excelente poema. No sólo denuncia. Refleja el momento y el después, las consecuencias, de las crecidas. La angustia e impotencia de los que ya nada tienen.

11 de junio de 2017, 12:55  

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