Vivo al acecho de mí.
M. Molfino.
No conozco
ya mis intrigas.
Ni aquella otrendad
que me saludaba con aire cordial
en el confín
disimulado de los espejos.
Ni los desvanes de Noviembre.
Ni el diábolo
o los soldados de plomo
que enterré
bajo las piedras derrotadas
de la infancia.
Ni los huéspedes
que ocuparon mis mediodías.
Ni la urgencia
manchada de amargos combustibles.
Ni el lugar común
donde fui proscrito o indeterminado.
Ni los oxidados raíles
donde oía chirriar
la longevidad o la certeza.
Ni siquiera
a ese ángel confidente
que me buscaba por las tabernas
de un limbo sitiado.
Y a empujones:
me llevaba a casa por las calles
ebrio de ginebra y soliloquios.
Y abría la cerradura de mi puerta,
me recostaba en la cama(siempre deshecha)
y dejaba sobre la mesita de noche
un vaso de leche
y un par de aspirinas:
tal vez, quizás para la resaca.
Ya ni conozco
la insana burla del teléfono
(irremediable cómplice de tanta ausencia).
Fui terco, algo licántropo
y determinantemente
fiel a la desconfianza.
Y ahora tengo miedo
de lo mundanamente incierto.
© Jorge Moreno De Los Santos
Muy bueno Jorge !!! Muchas gracias por compartir !!!
ResponderEliminarUn poema profundo retrospectivo de aciertos y desaciertos con bellas imagenes con el tema universal de la
ResponderEliminarVida gracias
Pablo
Moreno por la emocion que me producen tus letras un abrazo sincero querido amigo. Cristina
Todo tiempo pasado y el presente que acecha, genera una cierta complicidad. Gran poema.
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