24/4/16

Poema de María Del Mar Estrella

   

RAPSODIA  DE CAMINANTE 

                                            A  Alfredo Alcón 

Un humilde gigante sensitivo 
aprendiz visceral de lo imperfecto 
que aspiraba a la inasible perfección 
(deliciosa utopía). 

Titiritero que le ponía cuerpo a la palabra. 
Nunca buscó la admiración, sí amar y ser amado 
compartiendo la entrega honestamente. 

Un tímido juglar que arrojaba al abismo 
su anzuelo nigromante 
sobornando los miedos más ocultos. 

Aquel que regalaba  su corazón intenso y generoso 
ha partido de gira con los grandes 
y con ellos andará por all;i, en algún cielo 
representando escenas memorables 
o simplemente 
disfrutando la sensualidad de una Belleza que tanto conmovía. 

Ahora, que ha callado su cuerpo pero queda 
su luz a la deriva 
ahora, que la ausencia lo encripta en una lágrima 
perennemente inmóvil 
un sentimiento de orfandad unánime 
nos impulsa al aplauso del silencio.

Y abrazamos su final de partida, agradeciendo 
aquel asombro ingenuo, siempre niño, 
de sus ojos de fauno 

la eternidad de su mirada.


  © MARIA DEL MAR ESTRELLA

2 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

UNA VEZ MAS...Y COMO SIEMPRE...GRACIAS QUERIDO GUSTAVO!!!!!!ABRAZO

25 de abril de 2016, 11:11  
Anonymous Anónimo ha dicho...

orfandad, justo la palabra para nombrar a los grandes. muy buena ofrenda. susana zazzetti

25 de abril de 2016, 11:24  

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Página principal