12/1/16

Poema de Lucio Madariaga


K397

“¿En qué pensás cuando te desordenás por dentro?”,
preguntó por WhatsApp después de un “te quiero”.
Tuve que salir al balcón para ensayar la respuesta.
Respirar, regar los jazmines, oler las flores y la tierra húmeda,
sentir la vibración de los colectivos en la baranda. Era como
un subwoofer disonante, no lograba amalgamarse
con la Fantasía para piano K397 de Mozart
que huía
desde el interior del departamento.
  
Caminar en círculos, observar, carpir la tierra
de tres macetones fue el siguiente paso:
una siembra se acercaba en la primavera precoz.
Buscaba las palabras.
  
Ella es sinuosa y transparente.
Nunca habíamos experimentado una primavera juntos.
En los años que llevábamos de conocernos siempre algo se rompía
cuando todo comenzaba a ser más exuberante a nuestro alrededor.
Nos nublábamos, dos fuerzas internas desparejas
que no podían encontrarse.
Hasta ese momento, una y otra vez, la estación de las flores nos conducía
en una procesión hacia un choque calmo, desequilibrante

y el silencio.

Esta vez algo pulsaba diferente.
Se sentía un despliegue.
Un encuentro.
Una tentativa de romper la repetición.

Jugué un rato con mi gata, nos corrimos como solemos hacer
y me sentí preparado para responder:

En mí cuando estoy en paz en un lugar hermoso. Eso me calma”, escribí.

Al fin de cuentas es todo lo que había sucedido desde que lanzó la pregunta.
Pero en esta primavera yo no estaba desordenado,

pensaba en abrazarla

y viajar.


© Lucio Madariaga

3 comentarios:

Blogger Mónica Angelino ha dicho...

Me gustó mucho el texto y en especial esa respuesta.

Besossssssss

12 de enero de 2016, 22:22  
Blogger Liliana ha dicho...



Què bello poema Lucio! Una maravilla, me encantó.

Lily Chavez

14 de enero de 2016, 12:45  
Blogger irene marks ha dicho...

Hola Lucio: un poema donde lográs transmitir cómo un solo segundo puede ser toda una vida, un ahondar en sí mismo y las causas del ser. La persona amada, la planta amada, la gata amada, los seres que pueblan el alma y la ensanchan, crecen en tu poema para darle voz a lo intangible. Excelente! Con cariño Irene Marks

17 de enero de 2016, 10:50  

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