11/9/15

Poema de Fabián Leppez



• COMPLACENCIAS •

Mi amiga hace reiki, yoga
y se hizo leer el karma.
Mi amiga tiene una familia tipo,
un nivel de economía aceptable y
rara vez sufre alguna enfermedad.
Usa vestidos floreados que realzan su
frescura y desayuna yogurt con cereales
y jugo de frutas.
Mi amiga, que es puro espíritu, me
acompaña a visitar a mis vecinos que
viven hacinados, en casas granuladas,
con un nivel de existencia improvisado,
y un riesgo de vida en alerta rojo.
Nos sentamos sobre tachos de pintura
dados vuelta y unas pocas sillas rotas
sin respaldo.
Hablamos de lo imposible que es
levantarse en este barrio a las seis de
la mañana para meditar y lograr que
el aroma de un sahumerio no se vaya
por los agujeros que hay entre la pared
y el techo desclavado.
Hablamos de la importancia de pasar
una tarde de domingo escuchando
cuencos tibetanos en una casa quinta
de Castelar y lo imprescindible de estar
toda la tarde del domingo insistiendo
para que el de cinco aprenda a leer
para que pueda tener un futuro más próspero,
lejos de todo karma, lejos de todo
aparato opresor que dice desde el
noticiero de las doce que los pobres
son un flagelo y que sin ellos no
habría delincuencia.
Mi amiga llevó ropa para donarles
y dos bolsas con mercadería,
trata de aconcejarlos en su inocencia
y se angustia pensando cómo puede haber
problemas sin rápida solución. Porqué
la compasión no es aliada de la burocracia
y cómo existen ciclones cíclicos
sin salida de emergencia.
Cuando nos vamos, ella se queda mirando
por el retrovisor y siente culpa
de haber ido en auto,
de que ellos se queden ahí y
de servirse para comer de un wok variado,
abundante
que le sobró del día anterior.


© Fabián Leppez

3 comentarios:

Blogger Liliana ha dicho...


Me gustó, y las imágenes se suceden como algo compartido, algo que conocemos, sabemos y por lo tanto somos.

Lily Chavez

11 de septiembre de 2015, 20:34  
Anonymous betty badaui ha dicho...

La dolorosa parte de la realidad e injusticia, por ella nos deslizamos, muy bueno tu poema.
Un abrazo
Betty

12 de septiembre de 2015, 15:17  
Blogger Raquel Graciela Fernández ha dicho...

Me gusta la poesía que no mira para otro lado. Muy bueno.

28 de septiembre de 2015, 13:17  

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