Poema de Ohuanta Salazar
Cañaveral de fuego
No sé por qué esa noche, los chicos
estábamos despiertos y vimos
el cañaveral en llamas y nos pareció
fuego artificial de nochebuena.
Más que mil fogatas, las cañas
volaban estallando, brasitas en la noche
como si fueran tucu-tucus rojos
confundidos, empujados al cielo.
¿Adónde se van? preguntamos
señalando lucecitas y mi abuelo Emidio:
aquellas altas se van a Venezuela con la tía,
las demás no saben dónde ir, dijo.
Esa noche, al cañaveral de Obanta
lo arrasó un fuego que explotó
desparramando tucu-tucus
por el mundo.
© Ohuanta Salazar
Etiquetas: Ohuanta Salazar

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