17/1/26

Poema de Osvaldo Rossi

 


COMER UNA MANZANA es sacrificarla,

privilegiar nuestra vida a la de ella,

decidir, como un dios, que ha llegado su turno.

Comer una manzana y convertirla

en sangre, en vigor, en accidente,

en poderoso azar,

en materia que piensa, en poesía.

Comer una manzana es un túnel a la infancia,

al párrafo bíblico,

a la pregunta y al tatuaje de la respuesta.

Comerla sin confusión, sin dudas,

transformarla en masa, en mezcla, en azúcares,

en pasiones no previstas.

Comerla fresca, entera, con cáscara,

sentir el placer de su sabor, el sonido inconfundible,

su voluptuosidad en la mordida,

y hacerla propia, íntima, necesaria,

hacerla una con uno.

Conferirle un propósito, una trascendencia.

 

Pero aun así,

comer una manzana

es sacrificarla.

 

© Osvaldo Rossi

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