Poema de Graciela Romero
Pulsando
De rumores crecidos de amos
salvaremos nuestras voces.
Voces silenciosas que
rondan por las calles
en los ojos de los caminantes
en los cuerpos tiesos
esperando el colectivo.
Voces furiosas que rebotan
contra las paredes de la casa
cuando garuan las noticias de
salvajes fieras que nos hielan
la sangre al ver venir
encima sus garras.
Voces calladas de dolor,
¿quién se hace cargo de decir,
qué voces,
qué palabras elegir
para hacer poesía, cuando
se des erotizan los sentidos?
Voces vestidas que habrá que desnudar,
¿cómo haremos un juego nuevo?
donde las palabras no patinen,
donde las voces bordeen su propio deseo,
ahí donde los pueblos encuentran
la síntesis en el lugar de su desgarro
y dejan de ser carnada del mercadeo,
cuando comprenden que
no hay permiso, donde hay derecho.
Y no se quedan en la quietud del tiempo
en la comodidad de espectador,
contemplando la caída de los pueblos.
Se ponen de pie,
se sacan de encima el sufrimiento,
le quitan el pudor a un estar alegre,
hacen, de cada despedida un encuentro,
en cada abrazo una certeza,
de un ojo con otro ojo
una multiplicación,
por cada boca mil oídos,
por cada olvido la memoria,
no regalan las palabras
no entregan la poesía
mantienen llenos los tinteros
afinado el instrumento de trabajo
la pluma, celebrando las voces nuevas
que transforman situaciones.
Algo muere y algo nace
algo se rompe
cuando la poesía nos libera,
nos dota,
está ahí pulsando por salir
para habitarnos la vida.
© Graciela Romero
Etiquetas: Graciela Romero

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