19/1/26

Poema de Graciela Romero

 


Pulsando

 

De rumores crecidos de amos

salvaremos nuestras voces.

Voces silenciosas que

rondan por las calles

en los ojos de los caminantes

en los cuerpos tiesos

esperando el colectivo.

 

Voces furiosas que rebotan

contra las paredes de la casa

cuando garuan las noticias de

salvajes fieras que nos hielan

la sangre al ver venir

encima sus garras.

 

Voces calladas de dolor,

¿quién se hace cargo de decir,

qué voces,

qué palabras elegir

para hacer poesía, cuando

se des erotizan los sentidos?

 

Voces vestidas que habrá que desnudar,

¿cómo haremos un juego nuevo?

donde las palabras no patinen,

donde las voces bordeen su propio deseo,

ahí donde los pueblos encuentran

la síntesis en el lugar de su desgarro

y dejan de ser carnada del mercadeo,

cuando comprenden que

no hay permiso, donde hay derecho.

 

Y no se quedan en la quietud del tiempo

en la comodidad de espectador,

contemplando la caída de los pueblos.

 

Se ponen de pie,

se sacan de encima el sufrimiento,

le quitan el pudor a un estar alegre,

hacen, de cada despedida un encuentro,

en cada abrazo una certeza,

de un ojo con otro ojo

una multiplicación,

por cada boca mil oídos,

por cada olvido la memoria,

no regalan las palabras

no entregan la poesía

mantienen llenos los tinteros

afinado el instrumento de trabajo

la pluma, celebrando las voces nuevas

que transforman situaciones.

 

Algo muere y algo nace

algo se rompe

cuando la poesía nos libera,

nos dota,

está ahí pulsando por salir

para habitarnos la vida.

 

© Graciela Romero

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