Poema de Cintia Eleonora Ceballos
Te dejé
clavar las uñas sobre la piel nueva
pero aún no conocía el dolor
ningún sol había sido
excesivo conmigo. Mi boca repetía
los gestos de otras
bocas, no sabía decir
que me gustaba el viento
no sabía que el viento me gustaba
ni que gracias a él movería lo estanco
el polvo acumulado sobre las cosas
que suelen preservarse estáticas.
Te dejé contarme historias
de tristezas que se funden en el cuerpo
y amalgaman lo cercano con la herida.
Te dejé llamarme
hija, amiga, madre. Todas las formas
que la palabra cerca contempla
aunque no dice.
Elijo un mal momento
inoportuna caigo de bruces contra mí
contra el amor que todo abarca, todo
puede y no es cierto,
este cristal está tan roto que hiere
y prefiero tomarlo de la parte punzante
antes que herirte ahora
que es tan tarde. Y no sé.
© Cintia Eleonora Ceballos
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