24/1/26

Poema de Cintia Eleonora Ceballos

 


Te dejé

clavar las uñas sobre la piel nueva

pero aún no conocía el dolor

ningún sol había sido

excesivo conmigo. Mi boca repetía

los gestos de otras

bocas, no sabía decir

que me gustaba el viento

no sabía que el viento me gustaba

ni que gracias a él movería lo estanco

el polvo acumulado sobre las cosas

que suelen preservarse estáticas.

Te dejé contarme historias

de tristezas que se funden en el cuerpo

y amalgaman lo cercano con la herida.

Te dejé llamarme

hija, amiga, madre. Todas las formas

que la palabra cerca contempla

aunque no dice.

 

Elijo un mal momento

inoportuna caigo de bruces contra mí

contra el amor que todo abarca, todo

puede y no es cierto,

este cristal está tan roto que hiere

y prefiero tomarlo de la parte punzante

antes que herirte ahora

que es tan tarde. Y no sé.

 

© Cintia Eleonora Ceballos

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