21/1/26

Poema de Gladis Domínguez

  

Transmutar


                     “A veces las mujeres que admiro, lloran.”

                      Laura Casielles

 

Las manos fuertes, levantadas

los ojos encendiendo enigmas

camina entre escombros

con pasos decididos

nada detiene su estandarte.

Esa que ven

un día tuvo seda

en la palma de las manos

y un jardín de niños

jugueteando en la mirada.

Era otro tiempo

un tiempo obnubilado.

Se vestía de luz

acariciaba los cabellos del viento

y la noche le obsequiaba

ramilletes de estrellas.

Hoy, ya nada de eso recuerda

le crecieron espinas

tiene braza en los ojos

y los puños en alto

no teme a las tinieblas.

Le arrancaron de un golpe

los tallos y capullos

sepultaron sus sueños

con dolor y violencia.

Descifró el lenguaje

de escarmiento y revancha.

Ahora...

camina entre las sombras

sin temblores ni dudas

libera a otras mujeres

las llama sus hermanas

el dolor y la sangre

tienen los mismos genes.

Nada acalla su voz

se apartan cuando pasa.

De su garganta

salen gritos

para que todos oigan

pero a veces

cuando sola en cuarto

se desnuda la vida

un torrente imparable

corre por sus mejillas.

A veces

      esta mujer que admiro

                                              llora.

 

© Gladis Domínguez

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