Poema de Gladis Domínguez
Transmutar
“A veces las mujeres que admiro, lloran.”
Laura Casielles
Las manos fuertes, levantadas
los ojos encendiendo enigmas
camina entre escombros
con pasos decididos
nada detiene su estandarte.
Esa que ven
un día tuvo seda
en la palma de las manos
y un jardín de niños
jugueteando en la mirada.
Era otro tiempo
un tiempo obnubilado.
Se vestía de luz
acariciaba los cabellos del viento
y la noche le obsequiaba
ramilletes de estrellas.
Hoy, ya nada de eso recuerda
le crecieron espinas
tiene braza en los ojos
y los puños en alto
no teme a las tinieblas.
Le arrancaron de un golpe
los tallos y capullos
sepultaron sus sueños
con dolor y violencia.
Descifró el lenguaje
de escarmiento y revancha.
Ahora...
camina entre las sombras
sin temblores ni dudas
libera a otras mujeres
las llama sus hermanas
el dolor y la sangre
tienen los mismos genes.
Nada acalla su voz
se apartan cuando pasa.
De su garganta
salen gritos
para que todos oigan
pero a veces
cuando sola en cuarto
se desnuda la vida
un torrente imparable
corre por sus mejillas.
A veces
esta mujer que
admiro
llora.
© Gladis Domínguez
Etiquetas: Gladis Domínguez


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